Vida laboral después de los 45 años

02 nov. 2008

Vida laboral después de los 45 años

Hace dos años, a los 44, perdí mi puesto de trabajo. Tras 20 años en el área comercial, y habiendo pasado por marketing de producto y trade marketing, me vi buscando una posición, y el resultado ha sido desalentador: soy rechazado por no estar en el perfil. Son diferentes las excusas que ponen, pero nadie dice abiertamente que no me quieren por la edad. Puedo aportar experiencia sólida, titulación universitaria, postgrados, idiomas, mucha ilusión, fidelidad y compromiso. Mi duda es ¿hay vida laboral a partir de los 45 años? E.N. Madrid

RESPUESTA. La crisis hace que la cuestión esté de plena actualidad. Ante las dificultades, muchas empresas financieras o industriales pueden prescindir de directivos y profesionales con experiencia en un intento de reducir sus costes. Aunque estas decisiones tengan una lógica económica, casi todos los expertos coinciden en que son un grave error: la salida de esos veteranos conlleva la pérdida de un conocimiento valioso, reduce la eficacia de la organización, y envía un mensaje negativo al resto de la plantilla.

Su caso es un buen ejemplo de un problema creciente, el de los profesionales maduros que, después de un traspiés laboral, se ven convertidos en parados de larga duración. Personas en edad crítica, a las que se les suelen dar excusas en vez de reconocer que a partir de una edad el atractivo del candidato se reduce aceleradamente.

No hay por qué negar esa realidad, pero hay otras consideraciones que debe tener en cuenta para no “tirar la toalla”. Las limitaciones de edad son menos relevantes a medida que uno aspira a puestos de dirección de mayor responsabilidad. Y hay áreas de actividad –la comercial es una de ellas- en las que la experiencia y contactos acumulados son activos valiosos para muchas empresas. Además, el haber sido objeto de un despido no es ningún estigma.

No debe cejar en el empeño. La estrategia de reentrada al mercado de trabajo depende de la personalidad de cada uno, pero hay constantes que siempre funcionan: exprimir la agenda de contactos, aprovechar el tiempo para mejorar la formación, asistiendo a cursos y seminarios para mantenerse al día y renovar su agenda. Por último, considere seriamente la posibilidad del autoempleo, lo cual no significa inversiones costosas. La actividad de consultor, o la representación comercial de marcas con las que haya tenido relación o que busquen penetrar el mercado, pueden ser actividades muy gratificantes. Y recuerde que uno no envejece en tanto sea capaz de volver a empezar.

- Luis José Murillo, Director General de Odgers Berndtson España