Un futuro como directivo

21 mar. 2010

Un futuro como directivo

El departamento de marketing en el que trabajo, en una empresa de material ofimático, acaba de pasar una dura reestructuración, con varios despidos y muchos nervios. Creo que ha pasado lo peor, pero me gustaría iniciar una etapa de mayor visibilidad dentro de la empresa y transmitir mi compromiso y ganas de progresar. Actualmente soy responsable de grandes cuentas, y me gustaría definir acciones e iniciativas que me distingan como un directivo de futuro, hacerme imprescindible de alguna manera. ¿Por dónde debería empezar? G.C. Internet

RESPUESTA. En primer lugar, pregunte a sus jefes qué expectativas tienen sobre usted y trate de clarificarlas lo mejor posible. Después, manifieste su disposición a dar lo mejor de usted mismo y a vaciarse en el desempeño de su puesto. En tercer lugar, deje claro su compromiso personal y profesional con la empresa: quiere aportar y crecer en ella, que cuente con usted para todo esto.

A partir de ahí, aplíquese a usted mismo la "teoría del donut". Todos sabemos lo que es un donut. La parte interna es su área de responsabilidad, su job description, lo que le solicita la empresa y que tiene que cumplir. El no cumplir con esta obligación le lleva al fracaso, pero el cumplirla no significa automáticamente el éxito. Esta parte interna del donut, la de su job description, es condición necesaria, pero no suficiente, para su desempeño eficaz y éxito en el puesto.

Las claves de su éxito residen, además de en cumplir con esa responsabilidad inicial, en la parte mollar (externa) del donut. Es la que corresponde al ejercicio de su iniciativa y de identificación de oportunidades que otros no ven, pero usted sí.

Tiene que cumplir, por tanto, la parte interna y la externa del donut, aplicadas a usted mismo.

Finalmente, a propósito de lo imprescindible, es cómo ser simpático. Entre prescindible y antipático o imprescindible y simpático, procure que la gente le perciba como lo segundo, sin obsesionarse por ello. En la vida se puede ser simpático, pero no tenérselo creído; igualmente con lo de imprescindible: es bueno que le vean necesario, pero no se empeñe en ello.

- José Medina, Presidente de Odgers Berndtson Iberia