Después de una carrera de éxito en la empresa privada y en el sector financiero, me encuentro por primera vez en situación de desempleo, y en pleno despliegue de mi estrategia de re-entrada a pesar de la mala situación económica. Hace poco se ha considerado mi candidatura para un puesto de consejera en una compañía que busca incorporar mujeres a su consejo, y al parecer se ha descartado porque "no tendría mucha proyección en los medios", según me explicó el cazatalentos. ¿Es impacto mediático lo que se busca con este tipo de nombramientos, aparte de cubrir cuotas? ¿Hay alguna forma de mejorar nuestra visibilidad como profesionales de reconocida competencia? S.G. Barcelona

RESPUESTA. Está claro que el impacto mediático no debería ser la principal motivación para incluir a profesionales mujeres en los consejos de administración de las empresas. La razón debería ser su aportación profesional, al tener el mismo nivel de experiencia y formación que sus colegas hombres, además de que representan a una parte muy importante de nuestra sociedad.

Dicho esto, tendríamos que empezar por el criterio de composición del consejo, es decir, la aportación que cada miembro debe hacer y que viene definida por la cualificación profesional previa establecida. Además de cumplir los requisitos legales, la estructura de un consejo debe representar los intereses de los accionistas, los empleados y de la propia sociedad, y, para ello, los roles deben estar previamente definidos.

El consejo tiene unos objetivos (supervisar la gestión y estrategia de la organización y garantizar su supervivencia futura) e, idealmente, se transforma en un equipo y trabaja como tal (aunque no de forma continuada y constante) para cumplirlos. Por eso los consejeros deberían reunir unos requisitos personales y profesionales que contribuyeran a la consecuencia de estos objetivos.

En cuanto a las cuotas femeninas, aunque no me gusten, creo que son necesarias en determinados momentos para romper la inercia, sobre todo, en aquellos consejos demasiado consolidados y que se resisten a la entrada de personas ajenas que podrían hacerles perder sus hábitos.

La mejor estrategia para aumentar nuestra visibilidad es un trabajo bien hecho, una reputación profesional sólida. Y siempre se puede mejorar y adquirir la formación necesaria para ejercer el papel de consejero, así como conocer el grado de responsabilidad personal y profesional que implica. Esto último supone prepararse muy a fondo para analizar la situación de una compañía, sus prácticas, su negocio y sus valores antes de aceptar un cargo como un halago y una forma de prestigio social. El prestigio va en paralelo con el grado de responsabilidad.

El día que no se publique en la prensa el nombramiento de una mujer consejera en una de las empresas del Ibex35 habremos cumplido los objetivos, habremos conseguido la normalidad.

- Sonia Mª Pedreira de Pinho, Consejera Delegada de Odgers Berndtson España

Sonia Mª Pedreira de Pinho

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