Miedo a la expatriación

19 abr. 2009

Miedo a la expatriación

Tengo 30 años y trabajo como ingeniero para una importante empresa de construcción desde hace tres. Debido a la reducción en la cartera de pedidos a que se enfrenta, me han propuesto un traslado fuera de España, concretamente a un país árabe, para continuar desempeñando allí el mismo puesto durante dos años. Por mi juventud, no he llegado a formar una familia y no hay nada que me retenga aquí, pero no me atrae la idea de vivir en un país con una cultura muy diferente a la mía o un idioma que me costaría demasiado llegar a dominar. Desconozco hasta qué punto me podría beneficiar este cambio en mi trayectoria profesional. ¿Sería un error no aceptar la oferta por estos pequeños inconvenientes más personales que profesionales? I.C. Madrid.

RESPUESTA. En primer lugar, puede considerarse afortunado porque, al menos, la empresa ha tenido la deferencia de presentarle una alternativa que no fuera engrosar las listas de desempleo, de la que, hoy día, ni los ingenieros se escapan.

Teniendo en cuenta sus circunstancias personales, hay varios factores que aconsejan no despreciar una oportunidad como la que se le presenta. Para empezar, y no por orden de importancia, es una buena ocasión para tener una experiencia laboral internacional, abrir su mente, conocer otra cultura y enriquecerse personal y profesionalmente, además de mejorar sus idiomas.

También debe tener en cuenta que las condiciones fiscales de los países de la zona árabe suele ser bastante ventajosas. Además, actualmente, el concepto geográfico de la localización del puesto de trabajo es algo muy relativo.

Las telecomunicaciones y las cada vez mejores conexiones aéreas con la zona en la que le ofrecen el puesto de trabajo hacen que las distancias sean más asumibles. Por otro lado, las circunstancias a las que se va a enfrentar la economía española en los dos próximos años hacen aconsejable a personas como usted un movimiento temporal de estas características, debido a que las oportunidades en nuestro país no van a ser abundantes.

Muy probablemente, transcurrido este tiempo, comprobará que su valor en el mercado se ha incrementado y que la inversión realizada ha merecido la pena a todos los niveles. Si, como parece, su empresa le propone una expatriación temporal, no sería descartable que, transcurrido ese tiempo, le propusiera otras oportunidades interesantes. Como decía Séneca: "No nos atrevemos a muchas cosas porque son difíciles, pero son difíciles porque no nos atrevemos a hacerlas." No desaproveche una oportunidad así.

- Luis José Murillo, Director General de Odgers Berndtson España