Mi jefe me acusa de competencia desleal

11 dic. 2011

Mi jefe me acusa de competencia desleal

Hace tres meses acepté una oferta para un puesto con presencia en el comité de dirección de una consultora mediana, después de varios años como consultor y directivo en otra empresa del sector. Mi anterior jefe se lo tomó bastante mal, y acabo de recibir una notificación de demanda por presunta competencia desleal del juzgado. Es cierto que hace unos años, a cambio de ciertos gastos de formación, firmé un pacto de no concurrencia. Pero lo único que he hecho es cambiar de trabajo, sin llevarme información ni utilizarla en beneficio de otros. Al fin y al cabo, lo que uno se lleva en la cabeza le pertenece, ¿no? S. F. Internet.

RESPUESTA. Los contratos, incluidos los pactos de no concurrencia y no competencia, si se firman, son para cumplirlos. Ambas partes deben valorar detenidamente los riesgos y las posibles consecuencias derivadas de su incumplimiento y, para ello, asesorarse bien al respecto, algo que no nos corresponde a nosotros.

Las empresas suelen exigir un compromiso temporal, especialmente si han financiado o subvencionado algún tipo de formación para el empleado. Lo anterior suele ir ligado a la realización de estudios de posgrado, tipo máster, que pueden conllevar un desembolso apreciable por parte de la empresa, que está en su derecho de querer rentabilizar la inversión con alguna forma de fidelización. Le sugerimos que evalúe si el desembolso realizado por la firma para su formación guarda proporcionalidad con el tiempo exigido en el pacto que firmaron.

En el ámbito de la consultoría, los movimientos profesionales a nivel directivo entre firmas, teóricamente competidoras, siempre van acompañados de la correspondiente polémica acerca de si los clientes contratan a la firma porque el profesional de su confianza trabaja en la misma, o si trabajan con un profesional porque este está ligado a la firma.

Por otro lado, se discute sobre "el conocimiento" que cada profesional desarrolla en el ejercicio de su función, haciendo uso de la infraestructura que pertenece a la firma en la que trabaja. Está claro que un profesional no puede "formatear" su cerebro, pero su sentido común sí debe ayudarle a evaluar con detenimiento las consecuencias de sus actos.

- Luis José Murillo, Director General de Odgers Berndtson España