¿Me doy por prejubilado?

22 ene. 2012

¿Me doy por prejubilado?

La multinacional para la que he trabajado los últimos 17 años ha decidido despedirme de mi puesto como directivo del área de sistemas. Para mí ha supuesto, primero, una sorpresa y, luego, un cierto shock al enfrentarme a la inactividad del desempleo, aunque sea con una indemnización en el bolsillo. Tengo 57 años, y pocas esperanzas de recolocarme en un puesto desde el que rentabilizar mi experiencia. La opción de reconvertirme en consultor, o de montar una pequeña empresa de servicios informáticos, la veo bastante negra, dado el panorama económico. Sé que suena un poco negativo, pero no veo otra salida que "darme por prejubilado", a pesar de mis ganas de seguir trabajando. ¿Creen que me equivoco? G.F. Barcelona.

RESPUESTA. Sí, está equivocado. Que ahora haya pocas oportunidades no significa que no haya ninguna, sobre todo para quienes crean que existen y enfoquen sus esfuerzos y su energía para aprovecharlas. Su reacción es perfectamente normal.

Es lógico que, al tener que dejar de forma inesperada una empresa en la que ha estado trabajando 17 años, perciba el entorno profesional como un lugar inhóspito y falto de oportunidades. Necesita un tiempo para reflexionar sobre su futuro profesional y decidir entre las posibles opciones, que son: trabajar por cuenta ajena, ser un emprendedor o "darse por prejubilado".

Las mayores oportunidades le surgirán a través del autoempleo o de la microempresa, es decir, trabajando como consultor autónomo para firmas con clientes y proyectos que necesitan profesionales cualificados; o, como bien apunta, crear una pequeña empresa en un nicho de mercado en el que haya identificado oportunidades.

Una de las mejores formas de realizar la transición de un puesto directivo en el que se ha permanecido durante muchos años hacia el mercado laboral es a través de la consultoría, como profesional autónomo o ligado a una firma que ya opere en el mercado. Esta situación aporta muchas ventajas. Como las siguientes: mantiene al profesional en contacto con otros profesionales y con el mercado de trabajo; le proporciona una visión del funcionamiento de empresas distintas de aquella en la que ha estado trabajando y es una manera de estar al día y saber cómo se está moviendo el mercado.

Además, también enriquece al profesional, porque le dota de una perspectiva distinta: la del proveedor de servicios, al tiempo que le acerca más al cliente.

- Sonia Mª Pedreira de Pinho, Consejera Delegada de Odgers Berndtson