El activo más valioso, el principal protagonista, el artífice de los éxitos...Todas estas definiciones se aplican hoy día a las personas dentro del mundo de la empresa. El profesional, sea cual sea su posición dentro del organigrama, ha pasado de actor secundario a protagonista, y por eso, el directivo, para alcanzar los mejores resultados, debe saber enfrentarse a los desafíos que implica esta nueva filosofía.

José Medina, Presidente de la firma de búsqueda y selección de altos ejecutivos, Odgers Berndtson, tiene claro que, poco a poco, y a “fuerza de repetirlo”, las organizaciones terminarán creyendo de veras que las personas son su activo más valioso, por ello, y para ello, “las compañías y el liderazgo se tienen que enfrentar a tres grandes retos en relación con las personas”. Aunque en otros aspectos, como las tecnologías de la información, la globalización o la internacionalización forman también parte del complejo paisaje empresarial, no son ellos los protagonistas. Medina, citando a Protágoras, apunta, “el hombre es, al final, la medida de todas las cosas”.

Desafíos a superar 

“La confianza es condición necesaria para que las personas hagan suyo el proyecto, piensen, logren resultados y aporten valor”. Así de rotundo explica el Presidente de Odgers Berndtson hasta qué punto esta cualidad es esencial en el funcionamiento de la empresa. Un desafío, tanto profesional como moral, al que los líderes del siglo XXI se tienen que enfrentar ya que "es algo muy difícil de crear y muy fácil de perder”. Mucho más en épocas de “políticas de denominador, de reingeniería, reestructuraciones y fusiones”.

Además de ser “semilla del talento -como sostiene Medina-  y del aprendizaje”, la confianza genera un contrato psicológico con la organización y un compromiso emocional con ella. Por tanto, cómo se demuestre y se plantee puede depender el funcionamiento de la compañía: “Si los líderes no son capaces de generarla, participación, responsabilidad, implicación, compromiso en la empresa son palabras vacías y cínicas.” afirma Medina.

El mundo del trabajo de hoy no está exento de complejos y continuos cambios que afectan a las personas, por ello, la capacidad  de adaptación y flexibilidad es más que un requisito deseable. En este sentido, José Medina se refiere a que los directivos se deben hacer cargo de la gestión del cambio en sus equipos. “Se trata -aclara- de impulsar, liderar y desarrollar la apertura y flexibilidad al cambio; cooperación y adaptación al trabajo en equipo y autoconfianza.".

Esto supone también gestionar la valentía de la persona, lo que, para Medina, se materializa en una mayor independencia y madurez profesional.

"Si no disfrutas en el trabajo, te conviertes en tecnología y ésta te sustituye fácilmente." Bajo esta premisa se entiende a la perfección la opinión del Presidente de Odgers Berndtson:  “El tercer gran reto consiste en lograr un trabajo con sentido y significado para la persona, integrado con eficacia, competitividad y aportación de valor."

En este punto la función del líder se convierte en eje central, gracias a él se puede llenar de significado el trabajo más prosaico. Es la diferencia abismal entre “apilar piedras o construir una catedral; entre seleccionar mera pasta humana para la empresa o la esencia más valiosa de una organización, que es el talento humano”, ejemplifica Medina. De este modo, concluye, la función del liderazgo será completa: “logrará eficazmente los fines  de la organización y facilitará al máximo el desarrollo del talento humano y del capital intelectual”.

Hágase estas preguntas

Para el Presidente de Odgers Berndtson José Medina, no basta con ir solucionando estos tres retos, sino que “hay que comprobar que se hace camino al andar, ya que –añade-, la meta es el camino”. Para que los directivos puedan verificar, por sí mismos, que sus acciones y medidas están obteniendo resultados positivos y que serán eficaces en el tiempo, Medina expone varias preguntas que el líder debe plantearse. ¿El secreto?, “poder responder con un sí a todas ellas”.

  • ¿Confío en la empresa? ¿Estoy implicado en el proyecto y comprometido con los resultados?
  • ¿Veo con optimismo mi carrera y mi futuro en esta empresa o en otra? ¿Aprendo? ¿Me siento en forma para afrontar nuevos retos? ¿Puedo gestionar mi carrera?
  • ¿Disfruto con mi trabajo? ¿Contribuyo a un gran proyecto y a un gran equipo? ¿Se aprovechan al máximo mis capacidades y talentos? ¿Doy lo mejor de mí?

José Medina finaliza la reflexión aclarando que, a pesar de utópico, hay mucha realidad en estas preguntas. “En cualquier caso, sin utopías, sin visiones y sin sueños no hay ilusión, ni entusiasmo ni pasión. Y cualquier cosa que hagamos sin entusiasmo ni pasión no vale la pena en la vida."

Cristina Frutos

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