La búsqueda de directivos, vocación y profesión apasionante que practico con muchas satisfacciones, me ha hecho descubrir un nuevo frente al que también dedico gran parte de mi actividad: la consultoría de carrera. Además de buscar los mejores directivos para las empresas, cada vez trato más de ayudar a los profesionales a ocupar el asiento del conductor para que dirijan y gestionen su propia carrera. Es como descubrir algo inestimable, más grande y más allá de nosotros mismos, a lo que vale la pena dedicar toda la energía y tiempo disponibles. En selección y aun en el coaching habitual, el protagonista final es la empresa. En ambos casos, exploramos experiencia, capacidades y conocimientos del directivo, lo que se denomina perfil hard, así como actitudes, motivos e intereses, perfil soft, puntos fuertes y de mejora, pero enfocados al desempeño eficaz del puesto actual o futurible.

Por razones diversas (entrevista convencional, superficial, en serie o estereotipada, escasez de tiempo o de confianza en el consultor, o poca habilidad y empatía), no se aprovecha suficientemente la información que el directivo proporciona, de forma deliberada o no, sobre su vida y su mundo subjetivo: valores, familia, opiniones, tono, lenguaje no verbal y otros aspectos personales, que sólo afloran en un clima de confianza y al ritmo adecuado. Esto constituye una información muy valiosa sobre su universo vital y personal, y cómo se ve ante él: esperanzas, ilusiones, temores, metas personales, horizonte de carrera y actitudes ante el trabajo, las personas y su propia vida.

En consultoría de carrera, el protagonista es la persona. Cara a cara con el interesado, no sólo profundizamos en su carrera y en su vida, sino que le ayudamos a identificar experiencias juveniles, familiares, estudios y pasos por empresas, que le aportan mayor conocimiento de sí mismo como profesional y como persona. Exploramos con él patrones de comportamiento en diferentes contextos aparentemente inconexos, pero que al relacionarlos le ayudan a conocerse mejor y a integrar sus experiencias.

No se trata, por tanto, de aplicar a la carrera un modelo de diagnóstico predeterminado, sino de trabajar con la persona las experiencias y vivencias que nos describe, para, entre ambos, esbozar y pintar un cuadro partiendo de un lienzo en blanco. Es ayudar al otro a adquirir y desarrollar mayor conocimiento de sí mismo y a integrar mejor su trayectoria profesional y personal, transformando todo ello en acción hacia unos objetivos. Tan importante como la carrera y experiencias que describe la persona es su propia opinión sobre ellas: cómo las percibe, las describe y las canta.

La consultoría de carrera es de ámbito más amplio que el “coaching” habitual y lo incluye. Se trata de una excelente vía de desarrollo profesional y personal para ayudar al directivo a abordar su escenario y situación actual con amplitud de miras, optimismo, disposición emocional positiva y talante ganador. Pero también de generar información y conocimiento sobre su carrera, situación y problemas, y sobre sí mismo como persona. Otro objetivo es conocer y valorar sus opciones, dentro o fuera de la empresa, así como decidirse por una y empezar a actuar y a andar el camino, sin olvidar comprometerse racional y emocionalmente hasta alcanzar los resultados. Porque, en definitiva, se persigue mejorar en cuanto a satisfacción personal y profesional y realizar un seguimiento de todo ello, en un proceso de aprendizaje continuo. Se le ayuda, por tanto, a identificar en sí mismo cualidades y puntos fuertes de los que no era consciente, o que tenía diseminados o inconexos en su experiencia vital y que constituyen patrones de personalidad y de comportamiento estables y permanentes en diferentes trances de la vida. Esto fortalece mucho la seguridad, autoestima y confianza en sí mismo.

El marco formal de la entrevista, constituido por datos y eventos del mundo consciente, objetivo y racional de la persona, es como la punta de un iceberg. Sólo un onceavo (1/11) asoma por encima de la superficie del agua y de la mesa en que entrevistamos. Por debajo se hallan las vivencias, sentimientos, esperanzas, éxitos, fracasos de la persona, mundos subjetivos e intransferibles. Es campo donde no siempre hacemos pie y en el que residen no sólo los factores predictivos del desempeño eficaz en el puesto y en la carrera, sino también las pistas del mejor autoconocimiento y desarrollo integral de la persona como ser humano.

La consultoría de carrera es una ayuda para la persona en su trayectoria, en su crecimiento y en su vida. Constituye también un gran beneficio para la organización, cuando ésta cree realmente en la gestión del talento. No existe una metodología determinada. Hay que cooperar y trabajar con inocencia y humildad, sobre todo por parte del consultor, admitiendo que la información generada es muy superior a la que acertamos a procesar y entender. Tanto razón como intuición, sensibilidad y empatía juegan un papel clave en este proceso, donde la ciencia y el arte bailan juntos. A partir del lienzo en blanco, entrevistador y entrevistado esbozan y van  pintando, con perspectiva y sentido, un cuadro que  siempre habrá que revisar y retocar. El cuadro es un viaje permanente, como la carrera y la vida.

José Medina

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