Con este título describo uno de los principales retos que, a mi juicio, va a encarar el CEO de cualquier empresa, actualmente, y en los próximos años. Para empezar, la crisis económica, financiera y de valores que estamos atravesando nos lleva a replantearnos los actuales modelos de gestión. Hemos entrado de lleno en un mundo no sólo globalizado, sino también interconectado y competitivo en todos los ámbitos, donde ciclos suaves y predecibles son sustituidos por turbulencias y hasta "tsunamis". El mundo está dejando de ser dual; ya no está formado por un mundo físico y otro virtual, separados. Muy al contrario, ambos se solapan, viven en mutua conexión y se influyen recíprocamente.

Es por lo que se cuestiona el "management" tradicional, basado en funciones, productos, verticalización, especialización y jerarquía. Al final, como recientemente nos decía un alto directivo "se sigue trabajando más para el jefe que para el cliente, sin querer ver lo que se está moviendo fuera. Realmente, la investigación, el desarrollo y la innovación se hallan en la calle". Tenía razón. Casi hay que pensar que, tecnológicamente, todo es posible. Se trata de identificar qué productos o servicios son los que pueden interesar al ciudadano, por los que está dispuesto a pagar.

Fenómenos emergentes en crecimiento, como la externalización de procesos, la virtualización del "hardware", la computación en nube ("cloud computing") y el desarrollo espectacular de otras nuevas tecnologías, obligarán cada vez más a las empresas a funcionar de forma distinta: en red, con masas de información disponible, compartida, y frecuente cooperación.

El fenómeno subyacente más profundo es la creciente hibridación entre el mundo físico y el virtual. Lo virtual aparece e impregna cada más nuestro mundo físico. En éste, gran parte de lo que se considera "real", ya es virtual. Aparece, pues, un nuevo espacio y campo de libre competencia, con más innovación, más transacciones, nuevas actividades, mayor valor del cliente como comprador y prescriptor, y muchas cosas más por ver.

Nunca acertamos a valorar adecuadamente los primeros indicios y datos de un fenómeno que está apareciendo y creciendo. Siempre pensamos que este crecimiento va a ser lineal, y la realidad muestra que casi siempre es geométrico. El CEO y los equipos de dirección tienen que anticiparse y estar abiertos a entrar en negocios donde lo virtual y lo físico convergen y se integran, generando nuevas oportunidades, servicios y mercados.

¿Tenemos suficiente conocimiento y experiencia del mundo virtual? ¿Tenemos suficiente sensibilidad, "antropología de mercado" y olfato de lo que está ocurriendo? ¿Están nuestras antenas puestas y abiertas?

Así surge la primera pregunta y reto para el CEO: ¿ha puesto usted un "hacker" en su mesa? Si todavía no lo ha hecho, póngalo. Denomino "hacker" no a un mero técnico o especialista, sino a un profesional con visión y amplio conocimiento del mundo virtual, que ayuda a entender y aprovechar el impacto e interconexión que este mundo virtual tiene en nuestro trabajo, en las organizaciones y en nuestra vida.

José Medina

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