Felicitar al equipo sin triunfalismos

15 jun. 2014

Felicitar al equipo sin triunfalismos

Soy miembro del comité de dirección de una compañía multinacional en su filial en España. Parece que, después de cinco años, es la primera vez que hemos mejorado las ventas de forma consecutiva en los últimos seis meses, rozando incluso el doble dígito de crecimiento. Todo apunta a que por fin cumpliremos y superaremos el presupuesto de este año. Quiero compartir la alegría con mi equipo y con mis compañeros de comité, pero tengo cierto pánico al triunfalismo que se pueda generar. ¿Qué me recomiendan? L.M. Internet

RESPUESTA. La verdad es que algunos sectores ya han empezado a percibir datos positivos desde comienzos de año y están viendo cómo las ventas mejoran mes a mes con respecto al mismo periodo del año pasado. Los triunfalismos, en cualquier caso, son siempre perjudiciales porque hacen bajar la guardia y generan un caldo de cultivo muy negativo, que es la complacencia. El halago excesivo, además, debilita mucho a los equipos. Sin embargo, lo que está claro también es que la depresión constante tampoco es buena compañera de viaje en las organizaciones. Por tanto, tenemos que buscar los mensajes adecuados y el equilibrio idóneo en la comunicación a todos los agentes claves:

Hacia el equipo. Hay que aprovechar para felicitar por el esfuerzo titánico de estos últimos años, pero mostrando transparencia y la incertidumbre suficiente que nos permita ser cautos y precavidos. No podemos volver a cometer viejos errores tales como despilfarrar, contratar rápido y despedir lento o bajar el listón de la exigencia y presión en las ventas.

Hacia los accionistas. Tenemos que ser conservadores en los reportes de números y en las expectativas de mercado, pero a la vez tenemos que mostrar una visión un tanto agresiva y ambiciosa para adelantarnos y "pedir" inversiones adicionales y recursos nuevos que permitan anticiparnos y ser los primeros en comernos ese pastel que parece que se está cocinando.

Hacia el mercado. Es necesario seguir transmitiendo humildad, esfuerzo, saber hacer y, por supuesto, comunicar las perspectivas de futuro halagüeñas de la compañía. Los proveedores y clientes quieren socios que triunfen y que sean alegres, rápidos y ágiles. No quieren derrotistas, orgullosos ni prepotentes.

En definitiva, es clave no volver a cometer los mismos errores que nos llevaron a la crisis. Sigamos viviendo en la austeridad que hemos aprendido durante este tiempo, midiendo bien todos los pasos, siendo cautos y exprimiendo al máximo los euros en aquellos sitios que tienen sentido para el negocio.

Si arriesgamos (que hay que hacerlo), tengamos claro por qué lo hacemos, qué razones nos incitan a realizar esa inversión y cuáles son las palancas que nos asegurarán maximizar todos los esfuerzos para que no sean en vano. Todo es cíclico, así que intentemos inculcar en nuestra organización la filosofía de la austeridad y mitigar el miedo al fracaso.

- Luis Soler Vázquez-Guillén es socio de Odgers Berndtson