Enviar los mensajes correctos en tiempos de crisis

03 jul. 2010

Enviar los mensajes correctos en tiempos de crisis

Dirijo un equipo de ventas en una empresa de materiales de decoración y cuento con ocho comerciales encargados de tratar con tiendas especializadas y grandes superficies. Hace dos años éramos 20 personas en el departamento, y los sucesivos despidos forzados por la crisis han dejado un ambiente muy desanimado en el equipo. De alguna forma, el "contrato emocional" que unía a los empleados con la empresa se ha roto, y me gustaría encontrar fórmulas para volver a crear una dinámica positiva. ¿Cuáles creen que son los mensajes correctos en estas circunstancias? F.G. Barcelona

RESPUESTA. Ni más ni menos los tres grandes retos de un líder con las personas: 1. Gestión de la confianza y del compromiso; 2. Gestión del cambio y de la valentía, y 3. Gestión del disfrute y del sentido del trabajo.

La confianza es lo que hace a las organizaciones funcionar bien o no funcionar. El temor (a la crisis, al futuro...) es su primer enemigo. Dígales que aunque lo que les pide le parezca mucho, es lo más valioso que pueden dar. La confianza es condición necesaria para que las personas hagan suyo el proyecto, logren resultados y aporten valor. Dígales que de la confianza depende lo más exquisito y las mejores capacidades que pueden aportar las personas a la empresa: aquello que solo se da si se quiere, que ni se compra ni se vende. La confianza es algo muy difícil de crear y muy fácil de perder. No olvide que su estilo de liderazgo es el principal motivador o desmotivador. Es el catalizador de la confianza, en un sentido o en otro. Casi todo lo puede estropear un mal líder. Las personas entran por un gran proyecto y salen por un mal jefe.

En cuanto a la gestión del cambio y de la valentía, transmítales valores y cualidades que les van a servir: apertura y flexibilidad al cambio, cooperación y adaptación eficaz al trabajo en equipo, y empleabilidad y autoconfianza.

Por último, el tercer gran reto (gestión del disfrute y del sentido del trabajo) es cómo lograr un trabajo con sentido y significado para la persona, integrado a eficacia, competitividad y aportación de valor.

Los grandes líderes llenan de significativo el trabajo más prosaico. Dígales que un hombre puede lavar tristemente el parabrisas de un coche o contribuir a la seguridad de vehículo y del conductor. Puede apilar piedras o construir una catedral.

Las personas necesitamos saber que nuestro trabajo y nuestros esfuerzos, por muy insignificantes que puedan parecer, son vitales para la empresa y sirven para un fin importante, que estamos contribuyendo algo más grande que nosotros solos.

- José Medina, Presidente de Odgers Berndtson Iberia