Warren Bennis, antiguo maestro y quizá el mayor experto mundial en liderazgo hoy día, en su obra “Geeks and Geezers” describe una investigación en la que explora características comunes entre los denominados “Geeks” o jóvenes líderes de éxito, nacidos a partir de los 60, cuya era es la “digital”, y los “Geezers” o “viejos roqueros”,  que, como Bennis, tienen ahora 70-80 años, cuya juventud transcurrió en la era “analógica”, allá por los 50 y que actualmente siguen mostrando su liderazgo con toda la fuerza y pujanza de sus mejores años juveniles. Dos o tres décadas separan a ambos grupos.

Una de las conclusiones más interesantes de la investigación es que los viejos “Geezers” muestran, entre otras, una curiosa cualidad de importancia capital. Ésta es la NEOTENIA. En términos zoológicos (que no nos son ajenos), se define como “la retención o permanencia de cualidades juveniles en los adultos”. La tentación, osadía o valentía de trasvasar esto a los humanos es irresistible e inevitable.

Neotenia es algo más que mantener un aspecto juvenil, aunque también esto forma parte del todo. Es seguir conservando y desarrollando todas esas cualidades que admiramos como dones divinos en los niños y en muchos jóvenes: curiosidad, espíritu lúdico, risa, inocencia, capacidad de preguntar, hambre del espíritu y de saber, candor, energía, emoción, ausencia de temor, valentía, deportividad de cuerpo y alma, apertura, espíritu intrépido y de probar, deseo de nuevas experiencias, confianza, entusiasmo (cuyo significado griego es ”tener los dioses dentro de ti, estar inspirado por ellos”), deseo de ver lo que nos trae cada nuevo día, aprender de los propios errores y reírse de uno mismo. En resumen, no cesar de aprender, mirar al mundo con los ojos muy abiertos y con asombro permanente, no contaminado.

Hace años, el propio Warren Bennis nos decía: “A los 70 años, las cosas del espíritu  parecen más reales que las del cuerpo”. Me permití corregirle, con una frase que después he usado muchas veces: “A los 70, a los 50, 30 y 20: siempre”. Él mismo se asombró de tan “profundo” descubrimiento, haciendo honor a su talante de viejo y joven roquero.

Si el elixir y la fuente de la eterna juventud han sido el maravilloso pájaro azul siempre buscado por el ser humano, la neotenia es el elixir y fuente del eterno liderazgo. Este liderazgo no consiste solamente en ejercer de líder en situaciones ocasionales, sino en aprender a vivir bien y plenamente década tras década a lo largo de la vida. Los factores clave que hacen de una persona un gran líder son los mismos que le hacen convertirse en un verdadero ser humano. Las personas ungidas con el don de la neotenia son gente con la que se disfruta hablando y pasando el tiempo, y esto no depende solo de su inteligencia, belleza o edad. Tienen un aura alrededor de ellos, una energía, optimismo, sonrisa, apertura, candor y genuino interés por los demás. Tienen también algo mágico, relacionado con el carisma: un regalo de los dioses.

Los verdaderos líderes practican su liderazgo cada día y en cada momento, sabiéndolo o sin saberlo. En este aspecto no existen para ellos grandes diferencias entre el trabajo y la vida. Son las mismas personas en un contexto y en otro. Su liderazgo no es sólo lo que hacen, sino, sobre todo, lo que son.

La edad no es un predictor. Lo aprendimos hace mucho de nuestros mejores maestros, algunos viejos en años, herederos de su época, pero inmunes al tiempo, viviendo intensamente la actualidad. Predicaban con el ejemplo sin pretender hacerlo. Su ejemplo era el de un liderazgo exquisito que no se enseñaba, sino que se aprendía. La neotenia brillaba y relampagueaba en sus ojos y en todo su ser. Eran personas cuyo mensaje era el de Odiseo a sus camaradas durante la tempestad: “Rema fuerte, valiente compañero. Si el músculo y las fuerzas no son los de nuestra dorada juventud, serán nuestros heroicos corazones los que nos lleven hasta Ítaca eterna.”

Hay que levantarse cada mañana enamorándonos de todo lo que nos rodea en este mundo, que, día tras día, nace para cada uno de nosotros. Como el sol que nos calienta e ilumina, también cada día hay que nacer, para no morir.

En esto consiste la neotenia, que es el elixir de la eterna juventud y del eterno liderazgo.

José Medina

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