El año próximo mi hijo debe comenzar una carrera universitaria y, aunque es un buen estudiante, muy brillante en ciencias, no parece tener una vocación definida. Quiero aconsejarle bien, pero con la situación actual del mercado de trabajo, y con tantos jóvenes licenciados sin empleo, creo que nuestras viejas percepciones de las carreras de éxito -Económicas y Empresariales, ingenierías de Industria y Telecos, etcétera- pueden haberse quedado obsoletas. Me interesa saber qué visión tienen ustedes respecto a las profesiones y cursos de posgrado que mejor pueden garantizar en el futuro que viene una carrera profesional sin frustraciones. H.J. Madrid

RESPUESTA. Las carreras sin frustraciones ya no existen o, mejor dicho, nunca han existido porque el compromiso y el aprendizaje siempre generan alguna clase de frustración o de ruptura de expectativas. Lo más probable es que los padres hayamos olvidado esta parte y solo recordemos la previsibilidad de éxito a priori que ofrecen determinadas carreras.

Si tuviera que aconsejar a un joven que está a punto de comenzar la Universidad, lo primero que le diría es que, aunque siempre ha sido así, ahora más que nunca el eje principal de la carrera gira en torno al individuo: su capacidad de trabajo y su capacidad para aprovechar su época de estudiante para conformar unos valores y desarrollar todo lo que más adelante se transformará en hábitos de trabajo y estilo de vida. Desde el punto de vista práctica, esto se traduce en la elección de una carrera universitaria para la cual esté dotado y dispuesto a dedicarle tiempo y esfuerzo para obtener una preparación sólida.

Conviene tener presente también que la etapa universitaria debe enriquecerse, además de con buenos resultados académicos, con el aprendizaje y dominio de idiomas; apertura de mente a otras culturas, viajes; y experiencia en el mundo laboral lo antes posible a través de becas, voluntariados, etcétera. Hay que estar abiertos a aprender y comprender lo que ocurre. En suma, trabajar mucho en la Universidad y participar mucho de la sociedad. Tenemos que romper con la idea de que los años universitarios son un paréntesis tras el cual el joven aterriza en el mundo laboral de repente.

Lo único claro a diez o veinte años vista es que las organizaciones seguirán necesitando de los mejores para sus proyectos, independientemente de la formación que hayan recibido. Y, como lo continuo es el cambio, la mejor educación es hacer con rigor lo que se elige y seguir trabajando intensamente para vivir al ritmo que marca la sociedad. El final de la carrera universitaria no debe ser un punto de llegada sino de continuidad con el trabajo y sintonía con la sociedad.

- Sonia Mª Pedreira de Pinho, Consejera Delegada de Odgers Berndtson

Sonia Mª Pedreira de Pinho

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