Después de la muerte de un ser querido y del divorcio, la pérdida del empleo es el evento que mayor infelicidad y desasosiego genera en el ser humano. El cambio de trabajo en el directivo y en cualquier profesional, aun en situaciones favorables, es un proceso que se vive con dudas, incertidumbre, y a veces no sin cierta ansiedad. Implica moverse, buscar contactos, responder a algún anuncio, analizar y evaluar una oferta sin estar seguro si es la mejor, o si la posible siguiente será la que más convenga, etc. Frecuentemente nos sitúa en la tesitura de tener que elegir entre varias opciones y tomar decisiones con información incompleta y/o cierta presión de tiempo. La situación se vive más intensamente cuanto mayor es la necesidad de cambio o aún más si la persona se encuentra desempleada.

Desde mi experiencia en búsqueda de directivos, sugiero algunas pautas que pueden ayudar a resolver mejor esta proceso, o, al menos, a evitar algunos escollos y errores a lo largo del mismo.

1. Ponte a trabajar desde hoy. Adopta una actitud y conducta proactivas. Anticípate a los hechos y muévete cuando sientas que lo que quieres hacer en tu vida ya no pasa por tu actual empresa. Si estás en paro, tu empleo actual es buscar trabajo. Levántate temprano y empieza a trabajar para este fin. Recuerda un viejo dicho que da tres consejos para tener éxito en la vida: 1) Madruga. 2) Trabaja duro. 3) Encuentra petróleo. El tercero es difícil, pero mucho más probable si cumples los dos primeros.

2. Utiliza varias vías. No te limites a una sola empresa de selección o de búsqueda. Además de ellas, pon en marcha otros contactos. Coloca varias cañas de pescar para generar más ocasiones de gol.

3. Aplica la “Ley de Pareto”. Concentra tus esfuerzos y no te diluyas. Selecciona con candor y criterio. Un 20% de las opciones te proporcionará el 80% de posibilidades. Concéntrate en este 20% y no lances tu CV a los cuatro vientos.

4. Trabaja tu “network”, tanto formal como informal, con amigos y profesionales. El mercado de trabajo es muy grande y sólo se cubre un 10-20% de puestos mediante selección profesional.

5. Evita el síndrome “Rebeca”. No te limites a “más de lo mismo” y amplía tu horizonte de posibilidades. Tu próxima novia no tiene que ser necesariamente como la anterior. Explora otros sectores y otros puestos donde tus capacidades se puedan aplicar eficazmente.

6. Persevera hasta el éxito. Este punto es el más importante, y puede sustituir a todos los demás. No desfallezcas, date palmadas en la espalda, automotívate y, si es necesario, canta una marcha militar. Conjuga convencido, en primera, segunda y tercera persona que lo vas a lograr, y lo lograrás.

7. Pide consejo. Sobre todo, a buenos amigos y a profesionales. Aunque seas sabio y viejo, no desdeñes un consejo. Te ayudarán a enfocar mejor tu situación y posibilidades y a jugar más eficazmente tus naipes.

8. Aprende a decir no. No te quedes con el primer grano de maíz que te surja por el camino. Es fácil de decir y no tanto de practicar. Analiza y reflexiona bien cada opción. Ante esta tesitura pide también consejo a quien te conozca y aprecie. Tu cónyuge o pareja y algún buen amigo.

9. Contempla el autoempleo como alternativa. Puedes llevarte sorpresas agradables si tienes coraje y te ves con las alforjas adecuadas. Trabajarás más, aprenderás más, te divertirás más, y, probablemente, ganarás más de lo que te esperabas. Tendrás además más control sobre tu carrera, tu futuro y tu vida.

10. Deja abiertos caminos y puentes. No rompas la relación si descartas algún puesto o te descartan. Lo que no ha podido ser hoy puede serlo mañana. Trata de obtener “feed back” de tus entrevistas.

11. Cuida el cómo. No des mensaje de que buscas a la desesperada. Con aplomo y de forma serena, manifiesta que te estás planteando un cambio de orientación en tu carrera, que has cubierto una etapa y exploras opciones en tu desarrollo profesional.

12. Márcate objetivos ambiciosos pero realistas. Si eres director financiero no busques una dirección de marketing en otra empresa. Que la distancia entre tus capacidades y experiencia y tus objetivos sea razonable, no excesivo.

Finalmente, clava una flecha en un árbol y dibuja una diana alrededor de ella. Sigue así hasta lograr lo que buscas. Habrás dado en el blanco desde el principio al final, convenciéndote de que, además de trabajar bien y duro, te vas a asegurar la buena suerte.

José Medina

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