Muchas organizaciones en el sector Salud están situando la transformación digital como una de sus prioridades estratégicas. Este es un sector especialmente sensible hacia la eficacia y la eficiencia, pues tanto los diferentes sistemas de salud públicos y privados, así como todas las organizaciones que les proveen necesitan abordar soluciones innovadoras y menos costosas ante el incesante aumento de la demanda asistencial de una población cada vez más numerosa, envejecida y aquejada de cronicidad.

Es preciso encontrar el modo de aportar un valor diferencial a través de las nuevas tecnologías, con un exquisito rigor en la gestión de la información personal y confidencial de los pacientes/usuarios.

En esta actividad, el componente humano no es prescindible y siempre lo hemos defendido, pero sin duda, lo digital viene a aportar un gran valor. La clave está en que el foco no sea la tecnología, sino el resultado para la salud y su coste-efectividad. La transformación digital, desde esta óptica, debe ser tratada como una oportunidad integral para el cambio y la mejora de la gestión y del conjunto de sus procesos, pero sin perder nunca la perspectiva de la dimensión humanística.

Estamos inmersos en una verdadera revolución en temas como la relación médico-paciente, donde facilitar una comunicación más personalizada, rápida y eficaz es posible a través de muchos servicios digitales basados en la usabilidad y en el principio: anyplace, anytime, anywhere.

Además de todos los ordenadores más o menos fijos que nos rodean, la gran mayoría de nosotros llevamos un dispositivo móvil encima y eso arroja una media total de consultas de unas 120 veces al día. En Salud, esto favorece la oferta de acciones como acceder a un historial clínico, pedir una cita con uno u otro especialista, localizar el centro médico más cercano, al profesional que tenga disponibilidad en tiempo real, consultar el informe de una visita, recibir una alarma, chatear o enviar una imagen, a través de cualquier dispositivo del universo móvil.

Además, si entendemos que en el 60% de las consultas no se realiza una exploración física del paciente, tanto los wearables como las aplicaciones basadas en el internet de las cosas, la transmisión de información entre maquinas (M2M), la nanotecnología y la electrónica avanzada, pueden ayudar mucho tanto en la fase de diagnóstico como en la detección temprana de enfermedades o situaciones comprometidas para la salud.

Wearables reales hoy en día como los brazaletes RFID, los relojes, las gafas o incluso las lentillas con funciones terapéuticas, permiten la tele-monitorización de los médicos en casos de cronicidad, dependencia, inmovilidad, etc. Comprobar en directo la evolución del paciente, su localización, interactuar con él, e incluso responder a las dudas y preguntas de la persona que le cuida, son posibilidades que la tecnología ya ofrece para mejorar la calidad de vida y hacer más sostenible económicamente la atención a los pacientes con patologías crónicas o que requieren cuidados continuos. No olvidemos que las enfermedades crónicas alcanzan ya más del 60% del total y según otro vector relacionado -la pirámide poblacional-, la proporción de personas mayores de 60 años en España se va a duplicar para el 2050.

En esta línea, el segmento de los Biochips y Biomateriales es ya uno de los grandes potenciales para el sector de la Salud, y la bioimpresión de órganos, tejidos, o piel -biocompatibles-, utilizando impresoras 3D es otro ejemplo de lo que está suponiendo la revolución tecnológica en el mundo de la sanidad. Esta práctica, todavía incipiente, tiene el potencial de terminar no sólo con las grandes listas de espera para trasplantes, sino también con la mayoría de los casos de rechazo.

Otra realidad revolucionaria, gracias al desarrollo de la fibra óptica y de micro robots con sensores y sistemas de guiado remoto, es la Tele-cirugía. Estos avances han hecho posible que un cirujano que se encuentra en una localización remota, pueda dar órdenes precisas y realizar una operación bajo su mando. Y por supuesto, existe software capaz de generar entornos virtuales que permitan recrear ambientes de simulación en 3D, donde se pueden realizar prácticas y preparar intervenciones complejas que requieran la intervención de varios especialistas desde distintas localizaciones.

Si tenemos que buscar un gran protagonista del cambio acelerado en nuestras vidas lo encontramos, sin lugar a dudas, en la tecnología. Independientemente de momentos de crisis económica, la tecnología ha seguido avanzando y se ha convertido en el auténtico motor de la transformación de los servicios también en el campo de la Salud.

Parece imprescindible apostar por un tejido empresarial e industrial visionario, que invierta en soluciones innovadoras basadas en tecnología puntera, que permita fortalecer y consolidar el sector de la Salud, mejorando su competitividad.

Una Sanidad 4.0 basada en el principio de ubiquidad (situada en la nube), interactiva (con sistemas de comunicación basados en el lenguaje natural), inteligente (con capacidad de aprendizaje artificial, interpretativa y predictiva) y ágil (gestionando tiempos de respuesta on-line), con este marco se transformarán los pacientes en cada vez más y mejor informados. Y en ese marco se ha de desarrollar el trabajo de los directivos de la Salud Digital.

El rol de las habilidades profesionales

Según datos ampliamente aceptados en el sector, el 30% de los médicos de hospital están bastante o muy implicados con la tecnología sanitaria. Y además de los médicos, hay que tener en cuenta al resto de la comunidad sanitaria: farmacéuticos, enfermeros, gestores, comunicadores y profesionales varios de empresas de innovación sanitaria.

La salud digital forma ya parte de la rutina y de la realidad del sistema sanitario. Al mismo tiempo y sorprendentemente, todavía hay otros profesionales sanitarios que rehúyen esta corriente, pero progresivamente va calando en el día a día de la práctica clínica y se van implementando sistemas de telemedicina, de historia clínica digital, etc. Esto supone una cifra mucho mayor a la que veíamos hace tres o cuatro años. Los profesionales sanitarios van utilizando de forma más generalizada diferentes tecnologías, ya sean Apps u otras herramientas para mejorar su trabajo y optimizarlo.

Por su parte, los pacientes se van habituando a las nuevas tecnologías a su alcance a una velocidad mucho mayor. Desde revisar las evaluaciones de un centro, un servicio o un médico en concreto, hasta consultar al “Dr. Google” en cualquiera de sus formas para una segunda opinión… o primera. El paciente cada vez se va empoderando más, y eso es positivo porque se mejora la relación médico-paciente ya antes de la consulta. Desde otro vector, las Apps o aplicaciones son herramientas útiles para diferentes objetivos, tanto para pacientes como para médicos. En primer lugar, a los pacientes les puede ayudar a mejorar su salud mediante el fomento de hábitos de vida saludables, hacia la adherencia terapéutica, la educación sanitaria, etc. Como hay muchísimas aplicaciones en salud en la actualidad, es importante seleccionar bien, ya que algunas pueden impactar de forma más o menos positiva la salud del paciente. Es una herramienta que hace diez años no existía; esto es algo positivo y con lo que todos tenemos la obligación de convivir.

De cara al médico, existen aplicaciones que le permiten mejorar la práctica clínica con los pacientes, al tiempo que estar formado e informado de forma dinámica sobre las novedades en su especialidad.

Muy relacionadas, pero con su dinámica y características especiales, las redes sociales actúan sobre la relación con el paciente en la consulta diaria. Por una parte, evitan errores, optimizan el tiempo y mejoran la relación y la comunicación médico-paciente. Poco a poco los profesionales sanitarios van viendo cómo las redes sociales pueden servir para establecer un impacto positivo en su trabajo.

Las redes sociales son un sistema de interacción muy ágil para poder difundir información de utilidad a los pacientes de una cierta patología, y que puedan interaccionar con los profesionales sanitarios especializados en ella. Sobre todo, sirven para que el paciente pueda tener a su alcance otra fuente de información fiable que no sustituye al médico, sino que la complementa. Es importante que los pacientes conozcan y entiendan que las redes sociales no son un lugar para realizar consultas de telemedicina, pero sí puede existir una cierta y muy valiosa interacción con los profesionales sanitarios.

Poco a poco, la Salud Digital se está institucionalizando dentro del sector. Esto ayuda a que los pacientes se acostumbren a ella y los profesionales sanitarios también: así va a ser el presente inmediato. En cuanto al futuro, creemos que vamos a oír hablar mucho de Big Data, -transformando cantidad en calidad de datos- de telemedicina y también de toda esta plétora de wearables o dispositivos que permiten cada día más medir e interactuar sobre diferentes parámetros de nuestro organismo con el objetivo de controlar y mejorar la salud.

Las competencias clave para los directivos de Salud Digital

Sin pretender ser exhaustivos, aventuramos que -como se percibe en otros sectores-, los directivos de este sector deben poseer las llamadas tres G’s de nuestro milenio: global, generacional y género.

Por global entendemos la capacidad de comprender y adaptar nuestras estrategias y tácticas a todos los continentes, etnias y culturas. Las multinacionales españolas del sector como Pharmamar, Werfen, Chemo, Almirall, Faes, Rovi, etc. perciben desde preclínica que sus productos deben adaptarse a otros especialistas y latitudes muy lejanas del consumidor español habitual. Por supuesto, los grandes mercados europeos, Japón y los Estados Unidos, pero también los mercados emergentes o BRICS que continuamente ofrecen un potencial de crecimiento que los mercados maduros ya no tienen.

La competencia profesional generacional y de género está relacionada con la diversidad, que hace tiempo es sumamente importante en EEUU, pero cada vez más en España. Ya nadie duda de que los directivos senior de espíritu joven pueden aportar mucho a los que empiezan sin toda esa experiencia: la edad ya no es un predictor del desempeño.

Cuando en una organización se alinean profesionales de diversas generaciones, sexos y procedencias, y se pone todo ese talento al servicio de un objetivo común, inconscientemente se sirve mejor a diversos mercados, pues se presta atención a los requerimientos de los diversos colectivos que lo componen. Este es un aprendizaje procedente del Sector Consumo, que siempre forma equipos multi-generacionales para luego enfocarse a cada uno de los segmentos y nichos.

Por su parte, el cambio como único elemento permanente de nuestro trabajo hace que nuestra formación y adaptación de ayer resulte caduca mañana. Los directivos tienen que tener la capacidad de retar constantemente sus ideas y propuestas. Combinada con la necesidad de trabajar en red, y en redes en cambio permanente, tenemos una combinación muy retadora para los profesionales de Salud Digital. Trabajar en red es algo más que trabajar en equipo, implica habilidades y competencias distintas y más sofisticadas, y este es un concepto que posiblemente merita su propio artículo.

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