Choque cultural en la empresa

28 abr. 2013

Choque cultural en la empresa

Llevo cuatro meses en una compañía y en este tiempo me he dado cuenta de que mis maneras y mi cultura chocan a diario con la mayor parte de la organización. Con algunos he hecho migas, pero veo que la empresa está necesitada de cambios que nadie parece capaz de acometer. Soy el responsable financiero y siento que debo hacer algo diferente, pero no sé cómo. J.L. Madrid

RESPUESTA. Con frecuencia hemos tenido que aterrizar en compañías donde todo estaba en contra, donde no era todo tan bonito y donde al comenzar la andadura nos hemos dado cuenta de que su cultura no cuadraba con la nuestra. Lo que está claro es que es difícil discernir entre una cultura buena o mala, o entre una cultura ganadora o perdedora: solo existe la cultura que, más o menos, está próxima a la nuestra. En estos casos tenemos que enfrentarnos al siguiente dilema: luchamos de manera positiva por cambiarla o nos adaptamos poniendo nuestras pinceladas.

Si lucha: declare la guerra. Tiene que tener muy clara la situación o tener un mandato cristalino de cambio por parte de la dirección. En ese caso, quite inmediatamente los tapones en la organización, rodéese de un equipo fiel y de grandes ejecutores para obtener resultados rápidos, y prepare planes alternativos para todas las líneas que ponga en marcha, ya que es muy probable que las necesite en todas las ocasiones. No se frustre, el cambio cultural es duro, lento y cansino. Eso sí, fomente la creatividad en las soluciones.

Si se adapta: haga la guerra fría y en silencio para mejor los resultados y tratar de adaptar la organización a usted y viceversa. No discuta, despréndase de parte de su innecesario orgullo. Eso sí, en paralelo, actúe, consiga los cambios haciéndolos y no diciéndolos. No pierda el tiempo en discusiones eternas y cayendo en el juego del humo y del diseño.

Gánese la confianza de la gente clave y sedúzcala en petit comité. Cambie la cultura persona a persona, no toda la organización a la vez. No pierda la paciencia y, en público, mimetícese con la cultura. Evite ser percibido como el rupturista agresivo, porque algunos le estarán esperando con sus errores, que los tendrá seguro. Haga ver que entiende la cultura, pero que hay otras maneras mejores de actuar en ciertos momentos.

Si no es capaz o se rinde, váyase, pero si tiene suficiente paciencia y sabe en qué escenario está, es posible que al final consiga el cambio. En ambos casos aprenda y tenga mentalidad abierta. Seguro que en la cultura que observa hay aspectos positivos. Esos no los pierda e incorpórelos como suyos, la organización se lo agradecerá y usted habrá dejado su huella.

- Luis Soler, Socio de Odgers Berndtson